Fitzwilliam Darcy regresa a su propiedad rural de Pemberley para pasar la Navidad con su hermana Georgiana. El recuerdo de Elizabeth Bennet parece perseguirle a todas partes. Distraído y distante, Georgiana trata de averiguar qué le pasa. Él le cuenta sus encuentros con Elizabeth, pero también deja muy claro que, aparte de la opinión que la joven pueda tener de él, la posición social de la dama, claramente inferior a la de su familia, es un obstáculo insalvable para cualquier posible relación entre ambos. A su regreso a Londres, toma la decisión de olvidarla por completo y se propone buscar a alguna joven adecuada para ser su esposa. En su interior se impone un fuerte sentido del deber y del honor que supera momentáneamente a sus sentimientos. Para ello, acepta la invitación de un viejo amigo suyo, lord Sayre, para pasar una semana en el castillo de Norwycke, donde se reunirán algunos de sus antiguos compañeros de estudios y varias damas, entre las que se encuentra lady Sylvanie, hermanastra del anfitrión, una hermosa y misteriosa mujer que consigue desde el principio captar su interés. Pero ¿conseguirá hacerle olvidar a su Elizabeth?
En este libro la autora relata el tiempo que transcurre desde que Darcy se va de Herforshire, tiempo en que en el libro original el protagonista masculino desaparece de escena y no sabemos que hace y donde está Darcy.
Darcy sigue dándole vueltas al asunto entre su amigo Bingley y la hermana de Elizabeth, aunque cree que ha acertado con su decisión, no puede evitar sentir ciertos recelos. Así que en aras de no pensar más ello, decide desentenderse del asunto, esperando así que los sentimientos que le inspira Elizabeth se desvanezcan.
Pero hablar de ella con su hermana Georgiana e imaginársela siendo la señora de Pemberly despierta las alarmas de Darcy, que opta por la decisión más obvia y que cree más sensata: buscar esposa.
Para ello acepta la invitación de un antiguo compañero de estudios y marcha a su castillo de Norwycke. Allí espera hallar entre las damas de alta alcurnia a alguien que le haga olvidar a la joven ingeniosa que conoció. Pero de nuevo Darcy no deja de compararlas con Elizabeth perdiendo todas en comparación, salvo la hermanastra de su anfitrión, Lady Sylvanie, una joven reservada y misteriosa, que precisamente por esto, capta la atención del protagonista.
Sin saberlo, Darcy se ha metido en un verdadero nido de víboras, pues la reunión no es sino una mascarada que esconde intereses, engaños y trampas. Pero aunque quiere irse, la naturaleza inquisitiva del protagonista le empuja a averiguar que está pasando realmente en ese castillo. Transformando todo en un relato de detectives, que sinceramente no casa con lo que es la historia original, aunque tenga partes bastante intrigantes que te hacen querer saber más, pero pierde el espiritu de la obra original.
No es un libro redondo como el primero, pues la esfera de acción se aparta de la protagonista femenina, la cual solo aparece representada en los pensamientos y cuitas interiores de Darcy. Lo cual hace que todo quede más descafeinado, de hecho he sentido que el libro está alargado en exceso, estirando hechos que podrían haberse relatado en menos páginas. Además, la historia tiene un deje "esotérico", lo cual no pega mucho con un personaje como Darcy y el entorno en el que se mueve.
Por suerte el final lo encarrila de nuevo hacia a Elizabeth, aunque Darcy aún no lo sepa, y ahora solo resta ver como se plasma lo que queda del libro original. En mi opinión, este libro se lo podría haber ahorrado, no aporta nada a la historia original.
Nota: 5/10
Datos de interés:
Autora: Pamela Aidan | Trilogía Fitzwilliam Darcy: un caballero II
Título original: Duty and desire
Publicado originalmente en 2006
Publicado en España: 2009
Editorial: Suma de Letras, Manderley

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