Inglaterra, 1148. El reino está sumido en la anarquía desde la muerte de Enrique I. Su hija Matilde y su sobrino Esteban de Blois se disputan el trono desde hace una década.
Adrian de Lancey era apenas un muchacho cuando recibió en el monasterio la noticia de que toda su familia había sido asesinada por un barón rival. Ocurrió hace diez años y él, que había sido destinado por sus padres a la vida monástica, rompió los votos y juró no descansar hasta haber vengado a los suyos. Ahora es el nuevo conde de Shropshire: el que fuera un adolescente ascético y espiritual se ha transformado en un señor poderoso y guerrero implacable, ángel y demonio al mismo tiempo. Lady Meriel de Vere ha vivido apartada de este mundo de batallas y muerte. Hermana de un noble normando aliado a la causa del rey Esteban, no puede confesar quién es cuando, por accidente, se encuentra con la partida de caza de Adrian, partidario de la reina Matilde.
En la oscura y mística Edad Media nace un amor sujeto a los vaivenes del destino y a las promesas incumplidas
La historia nos acerca a uno de los periodos más turbulentos de la historia de Inglaterra, dos bandos que luchaban en una cruenta guerra civil en la se cometieron todo tipo de atrocidades y desmanes.
El protagonista, Adrian, está a punto de tomar los hábitos y hacerse monje cuando su hermano bastardo llega para reclamarlo como heredero, su padre y sus tres hermanos han muerto a manos de un barón del bando opuesto y ahora Adrian debe ocupar su lugar como señor. Adrian acepta su destino pero la idea de convertirse en guerrero le repele por una buena razón. Adrian ingreso en la abadía para evitar su lado violento, ese lado oscuro que tan marcado estaba en él y que su madre vio desde la infancia. Adrian creía que como monje podría mantenerlo bajo control pero ahora cuando vuelve al mundo, el cual es corrupto, violento y lleno de muerte una parte de él rechaza ese mundo y la otra, la que él pretende ocultar, lo recibe con los brazos abiertos.
Meriel está a punto de tomar el velo cuando finalmente opta por una vida fuera del convento. Su hermano la convierte en señora de su nuevo feudo y Meriel con su habitual alegría se gana a la gente, aunque sigue sintiendo que le falta algo, cuando sale a cazar y se toma con Adrian y los suyos, ninguno se reconoce de cierta ocasión en que se vieron, pero Meriel sabiendo que Adrian está de parte de la emperatriz Matilde y ella viene de un lugar donde la fidelidad es al rey Esteban, opta por mentir para lograr escabullirse pero en lugar de eso, termina prisionera de Adrian en su castillo.
Sin duda el atractivo principal del libro es la complejidad de la personalidad de Adrian. La cual oscila de la más absoluta frialdad a la ira más viva, eso sin olvidarse de la pasión. Adrian es muy consciente de su lado oscuro, lo cual esta enfatizado en su caso porque Adrian vivió durante años en la abadía y se ha convertido en un hombre religioso, por lo que cuando comete una mala acción sus remordimientos le torturan salvajemente. Adrian acepta la violencia y la muerte como parte de la vida de un guerrero y sobretodo porque busca justicia para sus familiares muertos, pero además de un guerrero habita en él un erudito que ama la palabra de Dios y que al contrario que otros hombres si piensa en su alma y en los pecados que comete.
Adrian ha intentado seguir en una línea más o menos recta, sabe que es más difícil siendo un guerrero pero esta línea se tuerce totalmente cuando conoce a Meriel y el deseo de tenerla es más fuerte que cualquier otra cosa, lo cual acaba haciendo que mande la prudencia a freír espárragos pero que luego después hecho el mal su conciencia le ataque con crueldad y quiera enmendar el daño. Con Meriel, no solo fluye su parte salvaje, sino que también consigue momentos de paz como no tenía desde que dejo la abadía. Adrian comprende que la dulce y decidida Meriel es su ancla en el mundo, la mujer que mantiene su cordura y su locura en su lugar, aquella por la que lo dará todo, ya que cree que están unidos por el destino.
Meriel se resiste a Adrian, porque aunque este se comporte con ella porque quiere conseguirla, Meriel no está dispuesta, esta encerrada y quiere volver a su hogar, con su gente y su hermano. Gracias a que Meriel también ha estado a punto de abrazar la vida monástica es capaz de entender ciertas actitudes de Adrian e incluso admirarse por ellas, porque al igual que para él, para Meriel la religión es muy importante. Este será un nexo de unión que ayudara a los protagonistas a dirimir sentimientos y acciones.
La historia marcada por la guerra civil y por la religión excava profundamente en la forma de ser y sentir de sus protagonistas, en sus dudas, en sus caídas y en sus mejores momentos. El ambiente medieval está muy bien retratado y nada parece exagerado porque así es como era la gente en esos tiempos y por lo tanto Meriel y Adrian no son nada ñoños, sino que tienen una gran espiritualidad pero sin dejar de lado la fuerza y la pasión de una historia romántica. Un buen equilibrio de todos los elementos narrativos. Es de agraceder el prefacio, que pone en situación al lector sobre el clima político de la época.
Nota: 8/10
Datos de interés:
Autora: Mary Jo Putney | Independiente
Título original: Uncommon vows
Publicado originalmente en 1991
Publicado en España: 2007
Editorial: Random House Mondadori, Narrativa Femenina

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