miércoles, 28 de noviembre de 2012

Río de pasiones


Acusada injustamente, Shemaine es condenada a la esclavitud en las colonias americanas de Inglaterra. Todo ocurre de una forma rápida y misteriosa y, antes de poder hablar con su familia o su prometido, la bella aristócrata irlandesa es detenida y embarcada rumbo a Virginia. Ahí es adquirida por Gage Thornton, un colono de quien se dice que mató a su primera mujer. Sería el inicio de una extraña vida sometida a la voluntad de poderes ocultos. Una vida en la que perviven antiguos rencores, pero también afloran nuevas pasiones...



Shemaine lo tenia todo: unos padres que la adoraban, una belleza sin parangón, riqueza y un prometido de la nobleza del cual estaba enamorada y que la correspondía. Pero un día es acusada de un robo y acaba en la cárcel, sin posibilidad de escapar ni de avisar a nadie de su situación, es condenada a la servidumbre en tierras americanas.

Gage es un hombre huraño y poco comunicativo con sus vecinos desde la muerte de su esposa, vive por y para su trabajo y también está dedicado en cuerpo y alma a su hijo. Necesita una mujer que lo cuide y también que lo instruya y Shemaine es perfecta para el puesto, además de una tentación constante.

Shemaine enseguida se fija en su amo, vamos que el amor por su prometido Maurice le dura un suspiro, aunque hay que decir que Shemaine que tal como ella misma cuenta al principio parecía algo superficial y hueca, luego resulta ser una chica de lo más comprometida y luchadora. Desarrolla una relación casi de madre e hijo con el pequeño Andrew y con Gage saltan chispas todo el tiempo. Shemaine cambia porque las circunstancias así se lo exigen, primero en la cárcel, luego en el barco donde la llevan a las colonias, una dura prueba para ella, pero eso hace que salga más fortalecida y con un espíritu imbatible. Madura mucho.

El protagonista es de esos hombres que son rudos pero cuando se enamoran se vuelven miel sobre hojuelas, trata a Shemaine muy bien incluso cuando aún no ha pasado nada entre ellos, más que su sierva parece su invitada, Gage se preocupa de que ella este cómoda y a gusto en su nuevo hogar y Shemaine con ese hombre tan masculino y caballeroso con ella cae redondita. Tienen unas escenas preciosas y Gage no duda en ir más lejos con Shemaine y proponerle matrimonio cuando comprende que la quiere muchísimo y no podría soportar perderla si ella se marcha cuando cumpla su condena como sierva.

Cuando los protagonistas se han unido, dos problemas volverán a su encuentro: la familia y el prometido de ella que vienen a buscarla y a descubrir porque acabo como sierva y también algo va en busca de Gage: su pasado. La muerte de su esposa, que nunca quedo del todo claro que le ocurrió, retorna para intentar distanciar a la pareja. Anda que menuda obsesión con la trama de la esposa asesinada por el protagonista, es un tema ya muy manido, tengo la sensación de encontrármelo cada cierto tiempo, como si fuera algo nominal en el género, quizás si busco, cada autora tiene un libro con este tipo de argumento. Y por supuesto el protagonista nunca es el verdadero culpable.

Un libro muy entretenido, con una historia muy bonita, hay cosas que se ven venir, quien encerró a Shemaine y quien es el culpable de la muerte de la esposa de Gage, por ejemplo, pero la verdad solo por la pareja protagonista ya merece la pena. Además hay un extra y es que aparece como un personaje muy secundario Ruark de Shanna, un placer verlo y además porque esta historia cronológicamente ocurre antes que Shanna.


Nota: 8/10

Datos de interés:
Autora: Kathleen Woodiwiss| Independiente
Título original: Petals on the river
Publicado originalmente en 1997
Publicado en España: 1999
Editorial: Circulo de lectores

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