sábado, 8 de diciembre de 2012

Oscuro y feroz

Lord Benjamin Westfield es un poderoso hombre lobo hasta que una noche de luna llena no se produce la transformación. Con su vida echa pedazos, va a Escocia en busca de la sanadora que pueda recuperar a su bestia interior y descubre que ella no era lo que esperaba… La joven y hermosa hechicera Elspeth Campbell hará cuando esté en su mano para ayudar a cualquiera que requiera sus artes curativas. Entonces aparece lord Benjamin y de pronto descubre que podría necesitarle más a él que él a ella…



Teniendo en cuenta lo muchísimo que me gusto El encanto de un lobo, tenía que leer este segundo, el cual me ha confirmado que esta saga sobre licántropos merece ser leída.

Ben es el menor de los hermanos Westfield, pero ha perdido algo que forma parte intrínseca de su ser: su parte lobuna. Ha pasado la última luna llena y no ha podido transformarse, preocupado, acude a Escocia en busca de una bruja que logre sanarle.

Es ahí donde entra en acción Elspeth, la cual forma parte de un aquelarre con otras cuatro brujas, una de ellas ha previsto la llegada a su círculo de un hombre que la apartara del resto. Elspeth cree que se trata de su padre, que abandono a su madre hace años y que la hizo cargar a ella con el estigma de ser hija ilegítima.

Algo que me gusta mucho es que la autora refleja muy bien la conexión que une a Elspeth y Ben desde el momento en que se ven, gracias a la parte de licántropo que el tiene. Ben pasa mucho tiempo creyendo que es porque se está curando gracias a los poderes de Ellie, pero la realidad es que cada hombre lobo tiene una conexión única y especial con su pareja, algo que les llena por completo y les vuelve unos cachorritos que van detrás de la mujer amada sin pensarlo. ¡Me encanta!

Como vimos con su hermano, a Ben no le cuesta mucho entender que tiene que tener a Elspeth a su lado, aunque ni el mismo pueda explicar las razones, pues se trata de algo místico, pero es amor. Pero el miedo a haber dejado de ser un lobo, algo que lleva en la sangre y luego la preocupación de que esta parte del regrese y pueda hacerle daño a Ellie, lo consumen.

El apoyo de Elspeth sera fundamental para Ben. Ella, que se había contentado con su vida como curandera, el aquelarre y sus cuatro amigas, comprueba que con Ben todo es mejor, que puede experimentar una vida plena como la que no tuvo su madre, que murió de pena, además el hecho ser ilegítima es algo que pesa en la joven, porque la gente no la trata como se merece y la miran por encima del hombro. Ben le dará la confianza que necesita y sin que ella lo espere, la ayudara con cosas que ella no creía que fueran a solucionarse.

No me gusta que sus amigas estén todo el tiempo en pie de guerra contra Ben para que no rompa su vínculo, pensando siempre mal de él, sobretodo la mejor amiga de Ellie, Catlin, que se pone muy pesadita, es bastante egoísta. Ni ella ni el resto se dan cuenta hasta mucho después que mantener a Elspeth alejada de Ben es como quitarle la vida, que si la quieren tienen que dejarla estar con Ben. Y más cuando él comprende a su vez que, si quiere tener a Elspeth no puede apartarla de sus amigas, no ya porque formen un aquelarre, sino porque ellas son imprescindibles para Ellie.

La pareja está muy compensada y me gusta que se vaya un paso más allá y nos metan a una bruja, porque así no es un calco de la historia anterior y además nos permite ampliar el horizonte respecto a los hombres lobo. No es un libro tan redondo como el anterior pero cumple con creces. Buena continuación y el siguiente por fin es Will, aquí ha aparecido menos pero con momentos muy interesantes, dejándome con ganas de leer su historia.


Nota: 8,5/10

Datos de interés:
Autora: Lydia Dare | Los hermanos Westfield II
Título original: Tall, dark and wolfish
Publicado originalmente en 2010
Publicado en España: 2012
Editorial: Grupo Planeta, Esencia

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