miércoles, 19 de diciembre de 2012

Bésame, Annabel

Para la refinada Annabel Essex, el marido ideal debe reunir tres características fundamentales:
Ser rico
...es decir, muy muy rico. Tanto, que le haga olvidar definitivamente los años de penuria como hija de un pobretón noble escocés.
Ser inglés
...pues como todo el mundo sabe, Londres es el centro del mundo civilizado y el mejor lugar para que ella satisfaga su inmoderada pasión por los vestidos elegantes y el agua caliente.
Ser educado
...ya que siempre es preferible la buena crianza a la apostura... o incluso a la inteligencia.
Pero, para desgracia de Annabel, cuando cree haber encontrado al candidato perfecto, se cruza en su camino Ewan de Ardmore, otro pobretón conde escocés que no tiene otra cosa que ofrecer que su impresionante apariencia, una brillante inteligencia y un talento indiscutible para besar. Para su inmensa consternación, la muchacha se ve enredada en un sinfín de malentendidos que finalmente la obligan a viajar con el conde a sus tierras del Norte, haciendo creer a todos los que los rodean que son marido y mujer. Durante el accidentado trayecto, Ewan y Annabel se irán conociendo, sorprendiendo... y, finalmente, amando



Annabel ya venía marcando el ritmo en la entrega anterior Los maridos también se enamoran y sin duda el libro que ella protagoniza es el mejor de la serie.

La protagonista tiene muy claros sus objetivos quiere un marido rico, inglés y educado. No aceptara menos, porque aunque no tiene en que caerse muerta cuenta con algo a su favor: es muy hermosa. Annabel ya ha escogido a su "presa" cuando conoce a Ewan, un conde escocés en busca de esposa. Annabel con los preceptos que le marcó su infancia, huye de todo lo escocés porque le recuerda la miseria que les llevo a vivir su padre y como ella se veía en la obligación de exprimir hasta el último chelín para poder comer. Annabel tiene un pánico horrible a la pobreza y está firme en que no volverá a ella.

Ewan siguiendo los consejos de su párroco, viaja a Londres para conseguir una esposa. En el camino se cruzara con Annabel y con la hermana de esta, Imogen, que vive un periodo de tristeza infinita y le echara el ojo de mala manera. Ewan enseguida se siente atraído por Annabel, pero esta le rechaza de plano, cosa que le molesta mucho porque cree que pueden formar una pareja muy equilibrada.

Un escándalo será lo que una a los protagonistas, que se ven camino de Escocia donde se casaran para acallar a las lenguas viperinas. En este punto la autora explora a fondo los pensamientos de los protagonistas. Annabel está desolada, todos sus planes se han venido abajo, está prometida a un pobretón escocés y sabe que ya no podrá volver a Londres, su destino es su patria, a la que detesta con toda su alma, su postura es de resignación ante los hechos. Ewan es el contrapunto perfecto. Está convencido de que él y Annabel serán muy felices, siente una atracción muy fuerte por ella, algo que Annabel también siente aunque se empeñe en negarla y cree que será una buena esposa y madre... pero antes debe conquistarla.

Para lograr la conformidad de Annabel, Ewan establece un juego de preguntas y besos. La situación tiene una mezcla deliciosa de sensualidad y pasión con sinceridad por parte de ambos. Gracias a su peculiar acuerdo, Ewan y Annabel logran conocerse durante el viaje como muchas parejas no llegan a conocerse jamás durante su matrimonio. Así van descubriendo cosas del otro que llaman su atención y hacen que poco a poco prenda el amor en sus corazones. Me encanta esta parte.

Tanto llegan a entenderse, que Annabel, mujer escéptica y totalmente racional, empieza a plantearse si para Ewan es bueno estar con una mujer como ella, tan distinta a él, que es tan noble y creyente sin llegar al fanatismo, Annabel se pregunta si Ewan no estará poniendo en perjuicio su alma por ella. Este tipo de planteamientos y más en personajes como Annabel le dan originalidad al conjunto y enriquecen la historia.

La relación que establecen es preciosa y compleja. Annabel comienza a ver las cosas de un modo distinto con Ewan, él está empeñado en mostrarle que el amor está por encima de lo material. Lo curioso es que Annabel no cambia por completo su forma de ver la vida y Ewan acaba poniéndose en el lugar de Annabel y dándose cuenta de que si él tiene razón en ciertos razonamientos, ella los tiene en otros. Ninguno de los dos deja de ser quien es, no pierden su esencia solo sufren pequeños cambios gracias al punto de vista opuesto del otro, esto me gusta mucho, odio cuando un personaje cambia tan radicalmente que no lo reconocerías.

En mi opinión esta es la mejor entrega de todas, me gustan muchísimo los protagonistas, como se enamoran, la atracción ya estaba ahí pero el amor llega con el conocimiento mutuo, muy bonito. Además sigue de cerca al resto de hermanas, tanto a Tess como a las dos solteras y nos va preparando el terreno para la siguiente historia. No tengo nada negativo que decir de la novela, me gusta todo. Es una historia realmente preciosa y con grandes puntos de humor.


Nota: 10/10

Datos de interés:
Autora: Eloisa James | Hermanas Essex II
Título original: Kiss me, Annabel
Publicado originalmente en 2005
Publicado en España: 2006
Editorial: Suma de letras, Manderley

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