lunes, 9 de septiembre de 2013

Amor con condiciones

Prudence Bosworth es una humilde costurera cuya vida podría cambiar si lograra hacerse con la herencia de su padre. Para conseguirla, deberá casarse antes de que pase un año. Ella siempre soñó con encontrar el verdadero amor... Y desde que contempló los seductores ademanes del duque de St. Cyres, está convencida de que sólo él podrá conquistarla. Rhys de Winter confía en que su ingenio y su impresionante sonrisa bastarán para cautivar a una rica heredera que solucione sus problemas económicos... y Prudence es una víctima perfecta para él...

¿Por dónde empiezo a decir que este libro es un horror? Si el primero al menos puede presumir de coherencia narrativa y de unos personajes bien perfilados y es una lectura agradable, este en cambio no hay por donde cogerlo.

Prudence es una joven rellenita y que no se tiene por una mujer atractiva, trabaja como costurera desde que se fue a vivir sola a Londres con 17 años, no se llevaba con sus tíos y decidió alejarse por ser insoportable la situación con su tía, su vida esta en trabajar y trabajar sin parar, una noche conoce al duque de St, Cyres un libertino sin vergüenza que en cambio ante ella parece portarse como un caballero, a pesar de que no se fijaria en ella ni en un millon de años, Prudence empieza a pensar en el sin cesar, su suerte parece cambiar cuando recibe una cuantiosa herencia que la convierte de la noche a la mañana en una codiciada presa para cualquiera, sobretodo porque para recibir el grueso de su herencia necesita casarse.

Rhys es un duque y un hombre muy atractivo con un gran encanto para camelarse a cualquiera, pero eso no le va a servir para sacarle de la ruína en la que esta, con varias propiedades en pésimo estado y el resto hipotecado, necesita casarse con una mujer muy rica, sus miras están puestas en una dama de sociedad hasta que descubre que la costurera que conoció ahora es muy rica, mucho más que su anterior objetivo y opta por caer sobre ella con todas sus armas disponibles, dispuesto a mentir y camelarla de la forma que sea, con tal de casarse y conseguir sus millones. 

El argumento no se sostiene porque nuestra protagonista es más tonta que pichote, su familia, sus tíos y primos, que pasaban de ella y no le hacían el más mínimo caso, de repente se presentan para estar con ella, porque son su familia y quieren "ayudarla" a escoger bien. La que se lleva la palma es la tía, que cuando vivió en su casa, por ser hija ilegítima Prudence le hacía la vida imposible y ahora finje que se preocupa y esta empeñada en que se case con un primo, un pobre idiota al que ella controlaría y por tanto la pasta gansa de Prudence. Esta que a pesar de todo sabe que las intenciones de su familia no son buenas, les deja hacer y decidir por ella continuamente como si no tuviera voz ni voto, es la clásica con cero personalidad. Tampoco entiendo porque Prue es tan inocentona, no es solo la experiencia con su familia sino luego con Rhys, ha vivido once años en Londres, teniendo que componerselas por si misma y siendo costurera la vida para ella no ha sido de color de rosa, no ha estado protegida por nada ni nadie y sin embargo se deja engañar como una cría.

Me pregunto si soy la única que al leer el libro se pregunta como Prudence no se daba cuenta que tras la fachada perfecta que le pintaba Rhys había un fraude tremendo. El protagonista sabiendo que Prudence es una romántica decide fingir estar enamorándose de ella y así la va conquistando poco a poco, pues es el mejor modo de lograr casarse con ella, por supuesto Prudence cae completamente. Rhys espera disfrutar de su fortuna en viajes y toda clase de lujos y pagar deudas, todas las casas que tiene cochambrosas por ahí y la gente que malvive en sus tierras le dan igual, vamos que el tipo tiene más cara que espalda. 

Lo que no tiene lógica ninguna es que si Rhys está tan interesando en Prudence como le dice desde el principio, ¿cómo no va a saber que ella ha recibido una herencia? Lo normal es que averigue todo lo que pueda sobre ella, algo que por supuesto hace, se entera la segunda vez que la vuelve a ver porque todo mundo habla y algo como lo de Prudence no pasa todos los días. ¿De verdad Prudence se cree que Rhys no se ha enterado de su nueva situación económica por ningún medio? Lo siento pero es que yo no soporto a este tipo de personajes que no es que sean buenos es que son tontos de remate. Así es imposible que la historia tenga un mínimo de credibilidad, ella boba y él un crápula, menuda pareja. Y eso por no hablar de que ella tenga que casarse para disfrutar del total de su herencia, ¡menudo capullo de padre!, no solo no la reconoce y deja que sea ilegítima sino que encima cuando se pone generoso hay condiciones... otro recurso estúpido para enredar más la cosa.

Encima la autora se enrolla y saca capítulos y capítulos en los que no pasa nada, porque por mucho que se ponga estos dos no tienen química, a él nos le intenta vender como un hombre traumatizado por la muerte de su hermano y ella es una ingenua bobalicona que se cree todo lo que le dice un hombre que acaba de conocer y que sorpresa, sorpresa, se ha pegado a ella justo cuando esta a las puertas de recibir una fortuna. Pongan la escena de rigor en la que ella descubre el engaño y ya tenemos el libro hecho.

El único personaje rescatable es Maria, la mejor amiga de Prudence, que se ve desde el primer momento que tiene dos dedos de frente y que es más lista que el hambre, aunque ser más lista que Prudence es muy fácil. Maria ya le avisa que el dinero cambia a la gente y que tenga cuidado, pero Prudence como si oyera llover, menos mal que Maria tiene su propio libro, el siguiente, sería una pena desperdiciar un personaje tan bien perfilado. 


Nota: 3/10

Datos de interés:
Autora: Laura Lee Guhrke | Las chicas de Little Russell II
Título original: The wicked ways of a duke
Publicado originalmente en 2008
Publicado en España: 2009
Editorial: Grupo Planeta, LaRomántica Booket

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...