jueves, 11 de abril de 2013

Juego de apariencias

Furioso por los escritos secretos de su hija sobre la igualdad de la mujer y con necesidad de un heredero, el duque de Sudeleigh se le ha ocurrido el plan perfecto: casar a la beligerante muchacha con un hombre escogido por él. Pero lady Elizabeth aborrece los matrimonios concertados y hará todo cuanto esté en su mano para evitarlo… incluso casarse con un granjero escocés. Sin embargo, Elizabeth no se percata de que el hombre al que supone un pobre agricultor es un aristócrata tan prominente como el duque. Su padre y su futuro esposo han ideado un plan para atrapar a Elizabeth en su propio juego. Pero con un engaño tras otro, el desengaño es inevitable… a menos que el verdadero amor pueda arreglarlo todo



Ambientada tras la revolución jacobita de 1746, esta historia a caballo entre Inglaterra y Escocia es un atractivo equivalente del siglo XVIII.

Elizabeth es la hija privilegiada y mimada de un duque pero ella ve las distancias que se crean entre hombres y mujeres tras el matrimonio. Elizabeth ha tenido suerte y ha podido tener una muy buena educación, razón por la cual no quiere acabar como el resto de damas de la sociedad: sometida a un marido. Cuando su padre descubre que ella es la autora de unos reaccionarios panfletos que instan a las mujeres a no ser una mera comparsa de los hombres, decide darle un buen escarmiento y la manda a casarse con un hombre mucho mayor que ella, ocultándolo como un destierro temporal a Escocia, pero en el camino la joven descubre la verdad y al conocer a un rudo escocés trama su propio plan, lo que no imagina es lo mucho que se le van a salir de control las cosas.

Este escocés no es lo que parece a simple vista, sino un conde que está volviendo a casa, después de intentar fallidamente recuperar sus tierras, Douglas se topa con Elisabeth pero no quiere mezclarse con ella porque tiene sus propios asuntos que atender. Pero cuando es descubierto por la hermana de la protagonista en su habitación en una situación comprometida, no le queda más remedio que casarse con la joven para salvaguardar su honra, esto le saca de quicio, porque justo la noche anterior había rechazado la oferta de Elisabeth de ser su supuesto prometido frente a su padre y así desbaratar los planes de su progenitor.

La pareja parte de nuevo a Inglaterra, donde las hermanas esperan y desean que su padre solucione el entuerto, pero este sorprende a los recién casados con una propuesta que hace a cada uno por separado. Al saber que es un conde y que sus tierras están bajo mano inglesa, el duque ofrece a Douglas intermediar ante el rey para que se las devuelva si acepta seguir casado con su hija dos meses y fingir ser lo que ella cree que es, un granjero pobre, para así darle una buena lección a su hija. Y a Elisabeth le otorgara la libertad económica y poder vivir en Londres como una mujer liberada si acepta el plazo de dos meses y no consuma el matrimonio. Viendo las ventajas, ambos cónyuges aceptan.

Algo que me apetece sacar a relucir es que Elisabeth defiende la independencia de las mujeres, pero cuando acaba casada con Douglas vuelve corriendo con su padre para que le solucione el problema, ya vemos que a pesar de todo ella y su padre se quieren mucho, pero si Elisabeth está tan empecinada en hacer su vida y que nadie tome decisiones por ella, ¿por qué no se busca la solución a su problema ella solita? Un poco contradictorio.

La historia está bien narrada y transcurre sin excesivos sobresaltos, mientras los protagonistas se van conociendo y viendo como son realmente y descubriendo gustos en común. De pronto Elisabeth observa que la vida que le ofrece Douglas no es tan mala, que incluso se está adaptando a ella, claro que no sabe la verdad sobre él. En cuanto a Douglas, que no participo en la revolución jacobita pero si es afín a ella sentimentalmente, comprueba que su esposa no es la superficial y mimada joven que pensaba.

La relación es bonita, aunque me ha parecido que se enamoran algo deprisa, no por el poco tiempo que van a tener que pasar juntos sino que de repente y sin más ambos están enamoradisimos del otro cuando no se ven tanto como podría parecer para ser esposos. Por suerte la historia, salvo ciertas cosas como las que he indicado es coherente y Elisabeth no se coge un berrinche horrible al saber la verdad sobre su marido, al menos en eso demuestra ser una mujer racional y le deja explicarse.

Una historia competente, no excesivamente larga y con una trama entretenida y una pareja bastante bien avenida, para pasar el rato, como debe ser.


Nota: 7/10

Datos de interés:
Autora: Jaclyn Reding | Highland heroes I
Título original: The pretender
Publicado originalmente en 2002
Publicado en España: 2012
Editorial: Ediciones Urano, Titania

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