Obligada a abandonar su hogar en la vicaría, orgullosa y resuelta, Olivia Sherwood encuentra trabajo en Ravenwood Hall, donde preparan la llegada del nuevo conde, que ya está de camino. Desde el primer momento, Olivia se queda impresionada ante el gallardo galán de ojos oscuros y brillantes bajo la luna. Aunque sus orígenes están ensombrecidos por los secretos, y Olivia no se atreve a confiar en un hombre al que apenas conoce, queda embriagada por él. Al cruzar el umbral de su nuevo hogar, Dominic St. Bride, el conde de Ravenwood, ve desconfianza en los rostros de todos los que le rodean, ya que su servidumbre sabe de su nacimiento ilegítimo y su dudoso pasado. Sin embargo, el radiante rostro de una bella sirvienta le intriga. Aunque muestra en sus ojos el mismo recelo que los demás, Dominic detecta también en ellos un deseo ardiente y se decide a reclamarlo. Pero ¿podrá esa alma apasionada ganarse la improbable devoción de una doncella desafiante y redimirse así con su incondicional amor?
Un libro curioso, que no ofrece la verdad nada novedoso, pero que tiene una historia sencilla y mona que contar y al menos en eso cumple.
Olivia ha empezado a trabajar como sirvienta en la mansión del conde de Ravenwood. Hechos trágicos de su pasado la han llevado a ese punto, huérfana y teniendo que mantenerse a si misma y a su hermana invidente, Olivia no ha visto otro modo de sobrevivir. Allí conoce al conde, un hombre medio gitano que la atraerá pero que a la vez verá prohibido por sus malos recuerdos de los gitanos.
Dominic siempre ha estado entre dos mundos, sin pertenecer ni a los gitanos ni a los gayós, se ha amargado con los múltiples desprecios por su mestizaje de sangre. Su mismo padre le reconoció porque no tenía más herederos pero siempre le dejo claro su desprecio hacia él. Dominic ha logrado hacerse un sitio en la alta sociedad londinense pero su rebeldía por sus orígenes ha permanecido intacta, sobretodo cuando acude por primera vez a la casa solariega de la familia y nota el rechazo de la gente del pueblo que no duda en empezar a llamarlo "el conde gitano".
La historia es muy sencilla, con continuos malentendidos entre Dominic y Olivia, ella porque no sabe lo mal que él lo ha pasado y ´Dominic porque no sabe que un gitano mato a su padre y que ella aún guarda eso en su memoria porque su hermana también estuvo implicada y por eso quedo ciega. Ambos están muy inseguros del otro y no creen ser correspondidos. El desarrollo es bastante obvio y siempre se saben por donde van a ir los tiros, no hay cabida para sorpresas, ni con el malo ni sus motivaciones y los distintos pasos que sigue la relación de los protagonistas, que tienen la autoestima muy baja y por desgracia hablan poco de sus sentimientos, así es complicado que se den cuenta de que el uno esta enamorado del otro.
La trama presenta una historia secundaria entre la hermana de Olivia, Emily y el gitano André. Emily siente un odio profundo por los gitanos por el asesinato de su padre a manos de uno y también porque en el incidente ella acabo quedando ciega. Es una historia muy lineal con unas pocas escenas pero que tampoco necesita más y que también es muy previsible todo lo que va a pasar.
Una historia normalita, sin grandes complicaciones, para pasar un rato entretenido, que nadie espere una gran historia de amor y pasión. Hay amor, hay algo de química, sobretodo en los primeros encuentros, pero tampoco se aprovecha en demasía el material que se tiene y queda un libro sencillo y poco más.
Nota: 6/10
Datos de interés:
Autora: Samantha James | Independiente
Título original: One moonlight night
Publicado originalmente en 1998
Publicado en España: 2000
Editorial: Via Magna, Valery

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