William Dunford, el soltero más escurridizo de Londres, recibe una noticia que lo dejará sin habla: ha heredado un título y la finca que lo acompaña, bienes que cambiarán su vida, pero no se imagina hasta qué punto. Porque resulta que Henry, el administrador? de la propiedad, es en realidad Henrietta Barrett, una mujer bella y tenaz que jamás se ha adaptado a las normas de la sociedad. A pesar de la muerte de su tutor, la joven no desea cambiar en lo más mínimo su estilo de vida, por lo que está dispuesta a enviar al nuevo propietario de regreso a la ciudad lo antes posible. Sin embargo, el apuesto William tiene también su ambicioso proyecto: convertir a Henry en toda una dama, a pesar de que parece tener escasas posibilidades de lograrlo. Lo que comienza como un juego para el hombre que nunca cedió por completo ante ninguna mujer, hará tambalear sus creencias y sentimientos más profundos
Una decepción me ha supuesto este libro, aunque la verdad esta primera trilogía de la autora no me ha parecido nada destacable.
Dunford, visto en la dos entregas anteriores como amigo de Alex y Belle, recibe la noticia del fallecimiento de un pariente lejano, lo cual le convierte en el nuevo barón y heredero de una finca en el campo. Allí Dunford se encuentra con una joven peculiar que es quien ha dirigido la hacienda durante años y que ahora es su pupila.
Henrietta, Henry para todos (me parece horrible que la llamen con un nombre de hombre), es una chica nada femenina, que lleva años sin tener una figura femenina y que se ha acostumbrado a dirigir el lugar, lleva ropa masculina pero a la vez posee una mente despierta para manejar la hacienda, ejerciendo como administradora. Adora la finca y está dispuesta a hacérselo difícil al nuevo dueño con tal de que se marche de nuevo a Londres y ella pueda seguir viviendo allí y manejando todo.
Dunford no tarda mucho en averiguar los planes de Henry, además le gusta la joven porque es muy franca y una vez aclaran malentendidos se hacen muy amigos y charlan de todo un poco. Algo que me gusta del protagonista es que no es un hombre hastiado, es un libertino, pero al contrario que otros le interesan los demás, les presta atención a la gente cuando hablan y eso a las mujeres les encanta, con Henry es así y ella enseguida se siente cómoda con él y descubre que el mundo en su granja es limitado y que ver algo más allá de donde vive no estaría mal.
Así que parten a Londres, donde Henry, que ha empezado a enamorarse de su tutor, intenta ser más femenina para llegar a gustarle. Periodo que es de lejos lo más interesante del libro, empiezan a aflorar sentimientos también por parte de Dunford y la forma de ser de Henry tan natural y franca provoca situaciones divertidas.
Entonces los protagonistas asumen sus sentimientos, aquí no hay traumas de ningún tipo, de hecho Dunford solo la lleva a Londres para que expanda sus vivencias, le compra vestidos y la trata como a una mujer, cosa que nadie había hecho antes, pero luego llega a pensar que es tonto, porque gustándole como le gusta Henry no quiere que se la lleve otro. Como digo la pareja se confiesa y están felicísimos y ahí tenía que haber acabado el libro.
Los cien páginas restantes me sobran porque estropean el tono general de la obra, que hasta ese momento me había entretenido y en algunos puntos gustado. En mi opinión este alargue, porque es lo que es, no beneficia al libro, Dunford que había sido tan simpático todo el tiempo se transfigura en un hombre irascible y Henry también pierde su esencia. No me gusto nada.
Cierre decente, pero que sin ese molesto alargue habría estado mucho mejor, una vez todo resuelto era una tontería formar un malentendido para seguir con la trama. Pasable.
Nota: 5/10
Datos de interés:
Autora: Julia Quinn | Blydon III
Título original: Minx
Publicado originalmente en 1996
Publicado en España: 2009
Editorial: Ediciones Urano, Titania

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