Si algo tiene claro Lady Megan Philiphs es que ningún hombre doblegará su carácter y su voluntad. Acostumbrada a cuidar y velar por la seguridad de sus hermanos, Megan es una joven intrépida, de bello rostro moreno, a la que le divierten los retos y no le asusta el sonido del acero. Si algo tiene claro el guerrero Duncan McRae, es que su vida es la guerra. Acostumbrado a liderar ejércitos, y a que la gente agache atemorizada la cabeza a su paso, al llegar al castillo de Dunstaffnage para asistir a la boda de su amigo Axel McDougall, se encuentra con un tipo de enemigo muy distinto al que conoce: la joven e inquietante Megan. La palabra de un highlander en Escocia es su ley. Y la promesa de Duncan al abuelo de la muchacha, une sus destinos y desemboca en una trepidante y accidentada boda de un año y un día. ¿Conseguirían Megan y Duncan sobrevivir todos esos meses sin ahogarse? O por el contrario ¿la pasión les terminará consumiendo?
Otra autora española de la que me decido a catar algo, como no en romántica histórica, dado que había oído buenas opiniones me lance con este libro.
El resultado ha sido, no obstante, insatisfactorio. La historia comienza entretenida, tenemos a dos hermanas mitad escocesas, mitad inglesas que huyen de sus tíos paternos que tienen malas intenciones con ellas, llevándose a su hermano menor. El hecho de ser mestizas les ha creado un estigma porque para todos son las rebeldes escocesas. En tierras de de los McDugall, con su abuelo materno vivirán en relativa armonía, entonces el laird se casa y a la boda acuden amigos y entre ellos el laird Duncan McRae y el laird Lolach y Megan y Selma se interesan por ellos, pero saben que si se enteran de que son mitad inglesas, con el odio que hay entre ambos pueblos y más aún tras la guerra que gano Robert Bruce, ellos no las aceptaran. Y está la cuestión de los prometidos que sus tíos les buscaron, que andan tras ellas para obligarlas a casarse.
Tanto Megan como Selma son dos caracteres, a las que su abuelo ha enseñado a luchar para defenderse en caso de que sus pretendientes ingleses intenten atraparlas. La historia se centra más en Megan y al final por una promesa que hicieron al abuelo, Duncan y Lolach se casan con las hermanas.
Para Duncan empieza entonces su particular calvario, Megan es un tormento de mujer. Él acepta su parte inglesa sin problemas y también ciertas condiciones que ella le impone, como que en vez de hacer una boda mejor opten por una unión de manos, por si se arrepienten de estar juntos, cada uno pueda tomar su camino.
Duncan es típico highlander, duro, fuerte, un líder nato, que oculta una muesca en su corazón por una mala mujer, por lo que duda que pueda volver a sentir amor. Pero a pesar de todo, no se ciega con las mujeres, me gusta eso, menuda manía de hacer que el protagonista odie a todas las mujeres porque una fue una arpía con él. Con Megan es bueno y también tiene momentos que saca a la luz el buen humor que ronda su carácter, aunque no sea tan dicharachero como su hermano menor Niall. Para ser un highlander que la forma de ser de ellos, ya se sabe como es si se han leído varios libros de esta temática, Duncan aguanta con Megan cosas que si ella fuera un hombre ya la había cortado en dos.
Megan es todo un carácter, un carácter horrendo. A mi me gustan las heroínas que no se dejan y tienen fuerza de voluntad y carácter. Pero lo de Megan es de juzgado de guardia, se escuda en que fue criada por su abuelo sin orden ni concierto y que por eso es tan rebelde y machorra. Pero el problema de Megan no es que se comporte como un chicazo, es que es una maleducada de tomo y lomo. Es irresponsable, inconsciente, terca, burra como ella sola y con una lengua soez a más no poder. Con Duncan se pasa tres pueblos, entiendo que ella tenga su punto de vista y que no este de acuerdo con las cosas que él intenta imponerle y discuta, pero una cosa es eso y otra que le falte al respeto continuamente, que se burle de él y encima vaya de perdonavidas, ¿pero qué es esto? No me gusta nada cuando Megan se pone intransigente y arrasa con quien sea.
Llega un momento en que cansa y hasta su hermana Selma, que también es como ella pero se ha sosegado un poco, se da cuenta de que Megan se pasa de la raya, que tiene que comportarse con educación y no ser de esa forma tan radical y horrenda. Y cuando le dice que el hermano, Zac, va por el mismo camino y que necesita mano dura, va Megan y le suelta que es un niño, ¿qué me estas contando? Que sea un niño no quiere decir que le dejes hacer lo que le de la gana, necesita límites y disciplina.
Con lo cual siendo Duncan como es, menudas broncas tienen a lo largo de la historia, no entiendo como no la agarra de los pelos y la manda a paseo, porque es que se hace insoportable que en cuanto surge un problema o algo en lo que difieren, por muy pequeño que sea, Megan se pone como una fiera y no hay forma de razonar con ella.
Luego la historia es larga y con un montón de cosas que no vienen a cuento. A menos de la mitad del libro Megan y sus hermanos se libran de los hombres que andaban tras ellos y entonces empieza lo que yo he decido llamar "las aventuras de Megan" porque la chica no hace más que meterse en un lío tras otro. El libro curiosamente se me ha hecho aburrido porque no hacen más que pasar cosas y mas cosas, a cada cual más inverosímil y sin interés. Estas "aventurillas" dan de sobra para otro libro, no entiendo porque la autora ha metido todo esto entremedias sin ton ni son.
Estaba deseando que llegaran al castillo de Duncan, que no es hasta que pasan más de la mitad del libro, para ver como se resolvía la papeleta de la relación entre los protagonistas, como no, más líos, más disparates para mantenerles peleados y que Megan se comporte como la maleducada que es.
Conclusión, ahora no se si leer la segunda parte, probablemente lo haga porque el protagonista es el hermano de Duncan, Niall, y el personaje me ha encantado enseguida. Pero este libro se me ha hecho largo, pesado, sobra por todos lados y la protagonista es un tormento de mujer.
Nota: 4/10
Datos de interés:
Autora: Megan Maxwell | Guerreras I
Publicado en España: 2010
Editorial: La esfera de los libros, Romanticae

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